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sábado, 24 de enero de 2015

EL FUEGO

El fuego es en realidad una adquisición de alcance multidimensional. La predigestión externa de los alimentos pasados por el fuego aligera el trabajo del aparato digestivo; a diferencia del carnívoro que se sume en un pesado sueño digestivo después de devorar su presa, el homínido, dueño del fuego, tiene la posibilidad de encontrarse activo y alerta después de haber
comido. El fuego libera la vigilia y hace lo propio con el sueño, pues da seguridad tanto a la expedición nocturna de los cazadores como a las mujeres y los niños que quedaron en el refugio sedentario; el fuego crea el hogar, lugar de protección y de refugio; el fuego permite al hombre dormir profundamente, a diferencia de los demás animales, que deben descansar siempre en un estado de alerta. Quizá el fuego incluso favoreciera el incremento y la libertad de los sueños (…).

Por otro lado, la cocción favorece nuevas mutaciones humanizantes que tienden a reducir la mandíbula, así como a liberar la caja craneal de parte de sus tareas mecánicas, con lo que se favorece el incremento del volumen del cerebro.


Edgar MORIN, El paradigma perdido

jueves, 23 de enero de 2014

LOS ANIMALES Y EL SER HUMANO


A los animales (...) les basta vivir. Porque su existencia se desliza armoniosamente con las necesidades atávicas. Y al pájaro le basta con algunas semillitas o gusanos, un árbol donde construir su nido, grandes espacios para volar; y su vida transcurre desde su nacimiento hasta su muerte en un venturoso ritmo que no es desgarrado jamás ni por la desesperación metafísica ni por la locura.

Mientras que el hombre, al levantarse sobre las dos patas traseras y al conver­tir en un hacha la primera piedra filosa, instituyó las bases de su grandeza pero también los orígenes de su angustia; porque con sus manos y con los instrumentos hechos con sus manos iba a erigir esa construcción tan potente y extraña que se llama cultura e iba a iniciar así su gran desgarramiento, ya que habrá dejado de ser un simple animal pero no habrá llegado a ser el dios que el espíritu le sugiera. Será ese ser dual y desgraciado que se muere y vive entre la tierra de los animales y el cielo de los dioses, que habrá perdido el paraíso terrenal de su inocencia y no habrá ganado el paraíso celeste de su redención. Ese ser dolorido y enfermo del espíritu que se preguntará, por primera vez, el por qué de su existencia. Y así las manos, y luego el hacha, aquel fuego, y luego la ciencia y la técnica habrán ido cavando cada día más el abismo que lo separa de su raza originaria y de su felicidad zoológica.


Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas.


LA MANO Y EL CEREBRO

Hoy [la mano] seguiría siendo de un simio, perfectamente adaptada para recoger frutos, hurgar en la nariz o pellizcar a los congéneres, si no hubiese caído bajo la influencia de otro órgano en la evolución. En este caso no se trata de un órgano nuevo, sino del desarrollo más intenso de uno ya existente: el cerebro (…).

Este desarrollo más intenso, hace 4–2 millones de años, trajo consigo la facultad de vincular las causas y los efectos, cosa que el antepasado primate no estaba en condiciones de hacer. Dicha facultad condujo a un considerable aumento de la inteligencia, a la comparación de los actos de los demás con los propios, a la contemplación de uno mismo.

La herramienta de dicha acción fue, sobre todo, la mano. Esta mano podía agarrar un palo y convertirlo en un instrumento para cavar, en arma o lanza. Esta mano podía elaborar, a partir del pelaje animal, una piel propia que podía quitarse o ponerse: los vestidos. Esta mano podía construir una cueva protectora artificial con las piedras y ramas esparcidas por los alrededores: una casa. La mano podía dar forma a los recipientes, fabricar adornos, construir un tambor y utilizarlo.


Hans HASS, Del pez al hombre

domingo, 13 de octubre de 2013

EL CLUB DE LOS HOMÍNIDOS

Por la presente, quiero declarar, solemnemente, que soy un animal. Pero me apresuro a dar mi identidad completa: soy un animal-cordado-mamífero-primate-homínido-homo-sapiens-wagensberg-jorge. De toda esta cadena de conceptos sólo el último eslabón, yo como individuo, existe como objeto de la realidad. EI resto son conjuntos abstractos (los taxones) que agrupan otros individuos tan reales como yo con los que comparto ciertos caracteres más o menos relevantes. En un ejercicio de decreciente humildad diré que estoy vivo como una bacteria, que soy animal como una medusa, cordado como un pez, mamífero como una rata, primate como un gorila, homínido como el extinto descubridor del fuego, homo como el no menos extinto neandertal, sapiens como cualquier otro ciudadano del mundo, wagensberg como algunos miembros de mi pequeña familia directa, pero diré también que estoy en una soledad cósmica como jorge, es decir; como organismo material que ocupa el espacio, cambia con el tiempo, reflexiona y a veces comprende.

[...] Clasificar es una manera de comprender; una manera de representar la mínima expresión de lo máximo compartido. ¿Qué se pretende comprender con la taxonomía biológica?

[...] Sabemos que todos los seres vivos (que existen o han existido) descienden de una sola célula: el LCA (Last Common ancestro, el antecesor común más antiguo). ¡Cielos, qué tremenda trascendencia! La historia de la vida tiene forma y estructura de árbol. Si partimos de un individuo vivo y rebobinamos la historia, la ruta para alcanzar nuestra remotísima madre común es única. No hay atajos ni rodeos. Desde una de las últimas puntas de una ramita final hasta el tronco principal hay que pasar necesariamente por una colección concreta de ramas y bifurcaciones intermedias. Todos los individuos de un mismo taxón tienen por lo tanto un reciente (último) y relevante ancestro común. Existe entonces un criterio de clasificación coherente con las caprichosas rutas de la evolución. Eso, y no otra cosa, es lo que interesa a la ciencia: un método de clasificación que permite anticipar; aunque se trate de anticipar lo que ya ha ocurrido.

[...] En la sección de humanos estamos solos. Pero ¿a quién estamos dispuestos a dejar entrar en el club de los homínidos? ¿Aceptamos al lejano Australopitecus, quizás el primero en ponerse en pie? ¿Aceptamos al Homo habilis, quizás el primero en construir una herramienta? ¿Aceptamos al Homo erectus, quizás el primero en usar el fuego? ¿O aceptamos al cercano Homo neanderthalensis, quizás el primero en tener conciencia del Yo? ¿Qué es la humanidad (de humano)? ¿Qué es la hominidad (de homínido)? Tras horas de discusiones, una propuesta para el género Homo quedo flotando en el aire del auditorio: pertenece al club Homo el que tiene la capacidad de concebir una herramienta capaz de intervenir en la fabricación de otra herramienta, ¿qué tal?



Jorge WAGENSBERG, El gozo intelectual (2007)

EL LENGUAJE

La posición erguida, el uso de las herramientas y la caza social fueron las etapas iniciales del proceso de hominización, aunque todas ellas tenían amplios precedentes en otras especies animales. También los chimpancés caminan a veces rectos y emplean herramientas (por ejemplo, palos mojados con saliva que introducen en los agujeros de los termiteros para cazar hormigas). Los alimoches usan piedras para romper huevos de avestruces. Y los licaones y los lobos son cazadores sociales, igual que los hombres primitivos. El paso decisivo en la hominización fue la aparición del lenguaje, seguramente como medio de comunicación progresivamente flexible, al servicio de la mejor coordinación de la caza social. Los grupos protohumanos menos dotados para la comunicación desaparecían frente a la competencia de los grupos más comunicativos, los cuales podían coordinar con mucho mas éxito las acciones de caza, y podían idear y planear acciones cada vez más complejas. El lenguaje, en efecto, no sólo sirve para comunicarse con los demás, sino también para pensar, planear y razonar.

Para hablar hace falta un aparato fonador adecuado, unas cuerdas vocales y una coordinación muscular precisa. Sólo el hombre posee un aparato así. Los chimpancés, por ejemplo, por más listos que sean, no pueden proferir la variedad de sonidos coordinados necesaria para hablar. Por eso no es raro que sea mucho más fácil enseñar a un chimpancé a comunicarse con nosotros con signos manuales (como los de los sordomudos) o incluso con signos gráficos (cartas con dibujos) que mediante proferimientos de sonidos bucales. Sin embargo, aparte de un aparato fonador y de un oído adecuados, para hablar es necesario un cerebro preprogramado genéticamente para el aprendizaje y el uso del lenguaje. Esta preprogramación tan sólo la posee nuestro cerebro. Los otros animales, incluso los chimpancés, no están programados para usar un código simbólico tan enormemente complejo como el lenguaje. La programación genética del cerebro humano por el lenguaje es el resultado de millones de años de evolución, durante los cuales el cerebro crecía de tamaño para adaptarse a esta programación progresivamente compleja. Nosotros somos los descendientes de aquellos homínidos en los cuales se produjeron las mutaciones y recombinaciones genéticas que favorecieron el citado proceso. Los otros desaparecieron, victimas de la concurrencia de sus congéneres más locuaces y, por tanto, mas eficaces en la organización de la caza.

En definitiva, es igual decir que el humano ha hecho el lenguaje como decir que el lenguaje ha hecho al humano. Y todas nuestras diferencias serias respecto al resto de especies animales se reducen a esta: el uso del lenguaje.



Jesús MOSTERÍN, «El lenguaje»,
Grandes temas de la filosofía actual (1981)

martes, 29 de enero de 2013

SOCIALIZACIÓN


La “socialización” es el proceso mediante el cual el individuo es absorbido por la cultura de su sociedad. Fundamentalmente, la socialización es un aprendizaje; en su virtud, el individuo aprende a adaptarse a sus grupos, y a sus normas, imágenes y valores. Trátase de un proceso de aprendizaje de conducta (y de ideas y ciencias que a la postre han de plasmarse en la conducta). Como proceso es permanente, pues dura toda la vida del individuo y es perenne en la sociedad.

Para el individuo, la socialización es particularmente intensa durante sus primeros años. Y es durante la infancia cuando más clara se ve la naturaleza de la socialización, la cual es, en su carácter de aprendizaje, un proceso de “interiorización” normativa, imaginativa y valorativa.


Salvador GINER, Sociología

sábado, 17 de noviembre de 2012

NEOTENIA


Muchos animales desarrollan enteramente su cerebro antes del nacimiento, e incluso nuestros parientes más próximos, los chimpancés, alcanzan el máximo crecimiento del cerebro al final del primer año de vida. En los humanos por contra, el cerebro equivale en el nacimiento a sólo una cuarta parte de su tamaño final, y no deja de crecer durante casi veinticinco años. Este desarrollo lento es una característica de la neotenia y significa,
en términos prácticos, que el cerebro puede alcanzar un tamaño que sería imposible antes del nacimiento, ya que si el total desarrollo tuviera lugar en el vientre, el niño tendría una cabeza tan desmedida que no podría nacer sin matar a su madre. Un resultado de este crecimiento continuado del cerebro es que los niños, e incluso los adultos jóvenes, están en el mundo aprendiendo de él, mientras su cerebro todavía crece, hecho que probablemente explica la adaptabilidad del hombre moderno. El contraste que existe con animales tales como el ciervo, aptos para correr con la manada casi tan pronto como han nacido, radica en que tienen sus cerebros “preprogramados” para arreglárselas con la vida en manada; nunca aprenderán nada más, están colocados en su lugar por el preprograma.

John Gribbin, Génesis

sábado, 3 de noviembre de 2012

HERENCIA BIOLÓGICA Y HERENCIA CULTURAL

Existen en la humanidad dos clases de herencia: la biológica y la cul­tural, que pueden ser también llamadas herencia orgánica y heren­cia superorgánica... La herencia biológica es, en el hombre, seme­jante a la de los demás organismos dotados de reproducción sexual y esta basada en la transmisión, de padres a hijos y por medio de las células sexuales, de la información genética codificada en el ADN. La herencia cultural, por el contrario, es exclusivamente humana y reside en la transmisión de información mediante un proceso de enseñanza y aprendizaje, que es, en principio, independiente de la herencia biológica. La cultura no sólo se transmite por la instrucción y la enseñanza, sino también por el ejemplo y la imitación, por me­dio de los libros, los periódicos y la radio, la televisión y el cine, a través de los objetos de arte y por cualesquiera otros medios de co­municación.
La herencia cultural hace posible para el hombre lo que ningún otro animal puede llevar a cabo, esto es, la transmisión acumulativa de sus experiencias, de generación en generación. Los animales son ca­paces de aprender por experiencia, pero no de transmitir sus expe­riencias o “descubrimientos” a las generaciones futuras. Los anima­les tienen memoria individual, pero no “memoria” social; por el contrario, los seres humanos han heredado una cultura, precisamen­te debido a su capacidad de transmitir sus experiencias acumulativa­mente, de una a otra generación. (…)
La herencia cultural hace posible la evolución cultural; esto es, la evolución del conocimiento, la ética, las estructuras sociales y todos los demás elementos que constituyen la cultura, haciendo posible un nuevo modo de adaptación exclusivo de los seres humanos: la adap­tación por medio de la cultura. (…)
Sin embargo, la evolución biológica y la evolución cultural están re­lacionadas mutuamente, como las dos vertientes de una cordillera, que pueden ser muy diferentes en topografía, e incluso en flora y fauna, pero que conducen a las mismas cimas y que no pueden exis­tir la una sin la otra. La cultura sól0 puede aparecer si existe una ba­se biológica adecuada y depende enteramente de la naturaleza y propiedades de tal base. AI mismo tiempo, la cultura extiende sobre­manera el poder adaptativo de la naturaleza biológica y constituye, hoy en día, la fuente más importante de los cambios ambientales que propelen la evolución biológica del hombre.
De ahí que, aún cuando la evolución cultural predomina sobre la biológica, ésta continua aún en la especie humana y tal vez se haya acelerado en épocas recientes, precisamente debido a las nuevas condiciones ambientales creadas por la cultura.


Franciso J. AYALA, Origen y evolución del hombre

jueves, 18 de octubre de 2012

MUJER Y EVOLUCIÓN

Si la evolución al hombre no le ha producido más que ventajas, la mujer se ha encontrado con una clara contradicción: va a pagar, desde el principio, un penosísimo precio por el aumento de su capacidad cerebral, por dos razones fundamentales:
1) La posición erecta le es desfavorable en cuanto a la reproducción de la especie.
2) Precisamente por ser ella la única que se reproduce, se la obliga, por sus características fisiológicas, a realizar el trabajo excedente de criar y dedicar más tiempo a los hijos, para que éstos sobrevivan, y se le añade la explotación más exhaustiva en el trabajo productivo: la agricultura, la recolección, la ganadería, la condimentación de los alimentos, la limpieza y el cuidado de los hombres y de los enfermos.


La primera de sus desgracias le viene dada por la modificación de la estructura ósea de las extremidades inferiores y superiores de los homínidos, nuestros antepasados, y de la pelvis. La articulación sacroilíaca tuvo que ensancharse y reforzarse. En los antropoides y el hombre tiene cinco vértebras sacras, en vez de las dos o tres de los monos inferiores, que les permiten erguir la columna vertebral. En el hombre, el ensanchamiento de la pelvis, más desarrollada transversal que longitudinalmente, está directamente relacionado con la posición erecta.
La forma y la estructura de la pelvis femenina se transformaron para permitir que el feto humano tuviera cabida en ella en el momento del parto. El ensanchamiento del cráneo humano, necesario para dar cabida al cerebro cada vez más grande, que pasó de 400 cm3  del mono a los 1.400–2.000 del Homo sapiens, obligó a un ensanchamiento correlativo de la pelvis.
A pesar del largo proceso de desarrollo de la locomoción erecta, el ser humano no se ha adaptado completamente a este tipo de desplazamiento. Algunos de los inconvenientes que sufrimos son las hernias, las oclusiones intestinales y la apendicitis. Pero sobre todo en el caso de la mujer, los problemas que sufre la condicionan para toda la vida. En las mujeres, durante el embarazo, la fuerza de la gravedad atrae al embrión hacia la pelvis y no únicamente hacia la pared abdominal como ocurre con las monas, o en los mamíferos cuadrúpedos. La pelvis femenina, al ser reconstruida, pudo cumplir más o menos satisfactoriamente dos funciones contradictorias: servir de apoyo al torso y, durante el parto, brindar una salida suficientemente amplia a la voluminosa cabeza del feto.
Pero esta reconstrucción no es totalmente satisfactoria. Ya hemos visto los graves problemas con que se encuentra la mujer en el embarazo y el parto, y por tanto, su historia humana no constituye para ella más que el constante debate entre su capacidad intelectiva y su capacidad reproductora. Porque en ella prima ésta última.


Lidia FALCÓN y Mª Encarna SANAHUJA, “Maternidad in vitro”,
Revista Poder  y Libertad, 1982 (3), pag. 74-83

lunes, 20 de febrero de 2012

¿DESDE CUÁNDO HA APRENDIDO A HABLAR EL HOMBRE?

Mucho antes que los prehistoriadores se ocuparan de este rompecabezas, pensadores y filósofos se ha­bían apasionado, desde la remota antigüedad, por el problema. Hubo quien se preguntó si el pensamiento podía existir sin palabras, otros aseguraron que Adán y Eva hablaban en hebreo, como pretendieron en una época los comentadores de la Biblia.

En la actualidad, por más que sigamos sin poseer las claves del problema, un buen número de prehisto­riadores han adquirido la convicción de que el Homo erectus se comunicaba con mayor o menor habilidad por medio de la palabra.

En efecto, tal fue la complejidad de la cultura de esos fabricantes de herramientas que conocían la utili­zación del fuego y vivían de la caza y la recolección, que necesariamente tuvieron que nombrar objetos, plantas, animales, identificar lugares e intercambiar ideas.

EI alcance de sus actividades exigía, sin ningún asomo de duda, la utilización de medios de comuni­cación bastante elaborados, muy superiores ya a los empleados por los monos. Es cierto que no todo el mundo está de acuerdo con este punto de vista antro­pológico. Algunas reconstrucciones del aparato fona­dor de algunos hombres fósiles parecen indicar que la adquisición del lenguaje es un fenómeno mas recien­te. En cualquier caso, por más que rudimentario, ese lenguaje compuesto de frases simples pronunciadas lentamente pudo estar acompañado de un gran nume­ro de otras señales acústicas o visuales: gritos, silbidos, gestos faciales. Esos hombres también pudieron recu­rrir al lenguaje manual a imitación del lenguaje de los sordomudos o el utilizado en algunos casas por las tri­bus de Nueva Guinea o los bosquimanos.

H. THOMAS, Nuestros orígenes, el hombre antes del hombre.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

PREJUICIOS DE LA EVOLUCIÓN

La evolución ha cargado con conceptos e interpretaciones falsas, que reflejan prejuicios sociales y fantasías ideológicas muy arraigados en Occidente, pero no ajustados a los hechos de la naturaleza. […]. El más pernicioso y entorpecedor de estos prejuicios es el concepto de progreso: la idea de que la evolución obedece a una fuerza impulsora o que manifiesta una irresistible tendencia hacia una mayor complejidad, un mejor diseño biomecánico, un cerebro más grande o cualquier otra definición de progreso […] centrada en el eterno deseo humano de situarnos por encima del resto de la naturaleza […].

Stephen J. GOULD, en
VV. AA., Así son las cosas. De los orígenes del cosmos; de la evolución de la mente; del pasado al futuro

AZAR Y EVOLUCIÓN

La mutación es un proceso aleatorio. Las mutaciones aparecen independientemente de que sean útiles o no a los organismos en que surgen. La selección natural es un proceso determinístico, direccional, que favorece precisamente las variaciones que son ventajosas a sus poseedores. Sin la mutación, la evolución no podría ocurrir; puesto que no habría variaciones alternativas sobre las que la selección natural pudiera actuar. Sin la selección, la mutación llevaría a la desorganización y a la extinción de los seres vivos, puesto que, como resultado del azar, la mayoría de las mutaciones son desventajosas. La mutación y la selección natural son, pues, conjuntamente, responsables del maravilloso proceso que ha llevado desde las bacterias y las amebas hasta los árboles, los pájaros y los hombres. La teoría de la evolución nos muestra el azar y la necesidad intrincados en el meollo de la vida: la causalidad y el determinismo entrelazados en un proceso natural que ha producido los seres vivientes –las realidades más complejas del universo– y entre ellas el hombre, capaz de pensar y de amar, capaz de libre albedrío y de analizar el proceso mismo de la evolución que le ha dado origen.

Francisco Ayala, Origen y evolución del hombre

sábado, 17 de septiembre de 2011

¡QUÉ MONADA!

Es Banga. Un «bebé» de gorila que nació en el Parque Zoológico de Madrid el pasado 19 de agosto. Pertenece a la especie conocida como «Gorila de Costa». En otra ocasión nació otra cría de la misma «familia», pero en aquella ocasión el animal murió a los cinco meses a causa de una neumonía. El peso de Banga es de 1.850 gramos, pero dentro de doce años superará los 10 kilogramos. Se parecerá a su madre, Muni, que sobrepasa los 110 kilos, pero no a su padre, Bioko, que pesa 180 kilos. Banga fue separada de su madre, a quien el instinto maternal la abandonó, por los cuidadores del Zoo.
El Mundo, 29 de agosto de 1991

viernes, 9 de septiembre de 2011

COMUNIÓN CON LA NATURALEZA




Una foto de una india de la tribu de los Guajas que amamanta a una cría de jabalí fue galardonada ayer con el Premio Rey de España en su modalidad de Fotografía. La imagen del reportero gráfico Pisco del Gaiso muestra, en opinión del jurado, "la plástica traducción de la comunión de los indígenas con la naturaleza".

El Mundo, 19 de noviembre de 1993